1. Un hombre y una mujer tienen relaciones
sexuales. Déme una razón para querer ser ella. Me lo pone fácil:
su clítoris.
2. Se supone que las mujeres sienten
envidia del pene. ¿Conoce a muchos hombres multiorgásmicos? Yo
no, pero sé de unas cuantas mujeres que lo son. Quizá quien debería
sentir envidia es el sexo masculino.
3. Entonces, ¿por qué ellas suelen tener
menos ganas? ¿No será que los hombres aún no saben cómo
tratarnos?
4. ¿La culpa es de ellos? No es una
cuestión de culpa, sino de desinformación. Tanto de las mujeres como de
los hombres.
5. Empecemos por ellas, ¿qué es lo que
deben saber? Fundamentalmente, conocer su cuerpo y aprender a
usarlo como un objeto sexual.
6. Corre el peligro de que la tachen de
machista. No lo soy. El problema es que demasiadas mujeres
practican el sexo sin saber exactamente lo que les conviene y les puede
gustar más.
7. ¿Las está llamando ignorantes?
Lo que digo es que, como todo, el sexo se aprende. Y queda mucho por
saber, porque nuestro manual de instrucciones sigue estando escrito por
y para beneficio del hombre.
8. Nos está acusando... Tendrá pruebas.
¿Cómo suelen ser sus relaciones? Déjeme adivinarlo: ¿cuatro
minutos de caricias, coito y se acabó, un "Buenas noches, cariño" y
mañana será otro día? No me responda, pero si es así, va siendo hora de
que cambie de chip.
9. Dígame cómo. Olvídese de sus
ansias de varón y de la famosa tríada: juegos preliminares, coito y fin.
Es probable que su pareja tenga ganas de compartir su cuerpo de otra
manera. Más complicidad, más coqueteo, más caricias, más besos y luego,
¡pasados bastantes más que esos cuatro tristes minutos!, ya decidirán.
10. Y pasados esos minutos, ¿qué tenemos
que decidir? A qué más quieren jugar. Y si prueban algo
diferente, puede que hasta descubran nuevas sensaciones. Verá, sexo no
es igual a coito y los terapeutas sexuales se están quedando roncos de
decirlo y, aun así, seguimos jugando a lo mismo.
11. Concrete un poco más.
Estimularse manualmente y el sexo oral, por poner dos ejemplos,
suelen considerarse juegos preliminares y no tienen por qué ser así,
pueden serlo todo si eso es lo que los amantes desean. Más aún si
tenemos en cuenta que para muchas mujeres es la única forma de lograr el
orgasmo o de garantizarse más de uno.
12. Eso ya me lo sé. Ahora,
sorpréndame. No basta con saberlo, hay que practicarlo. Me pide
que le sorprenda... Hablemos de genitales: ¿Sabe que el clítoris no
tiene el tamaño de un guisante, sino que es tan grande como un pene? ¿Ha
oído hablar del "cul-de-sac"? Durante el coito, ¿sabe usted dónde
apunta?
13. Oiga perdone, el que pregunto soy yo.
Pero, ¿dónde hay que apuntar? Depende. Aparte del primer tercio
vaginal, la zona más sensible de la vagina y donde está el punto G, vale
la pena investigar un área en la parte posterior que sólo queda al
descubierto cuando la mujer está muy excitada. Es el "cul-de-sac". Pero
hay más, se trata de probar.
14. Entonces, el clítoris no es tan
importante. Rotundamente, no. Es el órgano de placer sexual
femenino por excelencia, pero combinarlo con la estimulación del punto G
o la presión del "cul-de-sac" da resultados que hacen palidecer de
envidia a los hombres. De hecho, así es como muchas mujeres logran los
anhelados orgasmos múltiples.
15. ¿Por qué ellas sí y nosotros
no? Los hombres, tras eyacular, suelen perder la erección y, a no
ser que sean adolescentes, necesitan de un tiempo para volver a
excitarse. En las mujeres, la sangre acumulada en sus genitales tarda
más en dispersarse después del orgasmo, por lo que, si siguen siendo
estimuladas, pueden volver a alcanzar el clímax.
16. Sin embargo, no les pasa a todas,
¿no? Se calcula que entre un tercio y la mitad de las mujeres
experimentan orgasmos múltiples, pero los expertos Masters y Johnson
dicen que muchas más los tendrían si se dieran permiso y fueran
correctamente estimuladas.
17. ¿Los hombres podemos aprender?
Requiere un largo entrenamiento, pero sí, porque, en contra de lo
que se suele creer, orgasmo y eyaculación no son lo mismo. Si le
interesa el tema, los orientales saben mucho, pero ahora estamos
hablando de mujeres.
18. Entonces, explíqueme lo del clítoris.
Lo que llamamos clítoris es sólo la parte visible de algo mucho
más grande. En realidad, puede llegar a medir unos 10 centímetros,
porque sigue por dentro, bifurcándose en dos raíces y bulbos clitorianos
que se hinchan durante la excitación.
19. ¿Eso qué significa? Las mujeres
siempre han creído que su clítoris era la "hermanita pobre", y saber
cómo es y cómo funciona les ayuda a valorarlo y a darse cuenta de la
importancia de lograr un adecuado grado de excitación antes del coito y
de elegir posturas o movimientos que ayuden a su estimulación. Todo ello
es fundamental para acabar con el mito del orgasmo vaginal.
20. Pensaba que eso ya era historia.
Pues ya ve. Las dos causas principales por las que las mujeres
acuden a los terapeutas sexuales son la falta de orgasmos y porque los
que tienen no son vaginales, cuando se sabe desde hace mucho que el
clítoris, y no la vagina, es el causante del placer femenino.
21. ¿La vagina sólo sirve para
reproducirse? No, también existen mujeres a las que les excita la
presión en el cérvix. Todo es cuestión de gustos que, además, pueden
variar según el día.
22. O sea que el coito no es tan malo.
Menos mal... No. El problema es cómo se practica, no el coito en
sí.
23. Comparta algunas recetas para
mejorarlo. Dos fundamentales: la práctica del coito activo y lo
que podríamos llamar "las señoras, primero". Cuando copulan, las parejas
se deben fijar en cómo se colocan, qué movimientos hacen y qué zonas de
los genitales femeninos son estimulados durante la penetración. No es lo
mismo tener el pene recto que arqueado en una u otra dirección, una
vagina más o menos grande, cuerpos de diferentes tamaños, etcétera.
24. ¿Y usted cree que en ese momento uno
puede pensar en eso? Ése es el problema, que no lo hacemos y
vamos tirando. Si nos preocupáramos más, todos ganaríamos en placer.
25. ¿Existe alguna postura mejor que otra?
Todas tienen sus ventajas y desventajas. Aunque la del misionero
sigue siendo la más usada por los occidentales, las variantes en que la
mujer está encima van ganando adeptos.
26. ¿Por qué? A ellos les permite
relajarse y dejarse hacer, a nadie le amarga un dulce. A ellas, un mayor
control, porque son las que imprimen el ritmo y controlan la profundidad
de penetración y dónde están siendo estimuladas: sea el punto G u otras
zonas.
27. El punto G sigue provocando muchas
discusiones. El problema es que no resulta fácil de localizar y
no satisface a todas las mujeres por igual.
28. ¿Dónde hay que buscarlo?
Primero, hay que saber que no es un punto, sino un área eréctil muy
pequeña que se encuentra situada en la parte frontal de la vagina, entre
tres y cinco centímetros más arriba de la apertura vaginal. Aumenta de
tamaño cuando la mujer se excita. Por eso no hay que buscarlo en frío.
Un último consejo: paciencia y no obsesionarse con el tema.
29. ¿Eyaculan las mujeres? Sí.
Algunas expulsan un líquido incoloro y transparente por la uretra cuando
se les estimula el punto G. Aunque a veces la cantidad es importante,
otras no y ni se dan cuenta. Es algo natural.
30. ¿Los hombres tienen punto G?
Sí. Es el punto P, porque es la próstata. Al tener que
estimularla a través del recto no son muchos los que se animan a
probarlo.
31. ¿Y que es eso de "las señoras,
primero"? La idea es que antes del coito la mujer ya haya tenido
uno o varios orgasmos con la estimulación manual u oral.
32. ¿Por qué? Primero: es una forma
de garantizar que ella tenga un orgasmo pase lo que pase durante el
coito. Segundo: esto permite que el hombre viva el acto con menos
tensión, porque ya no se siente obligado a cumplir. Tercero: porque la
mujer, al estar ya muy excitada, siente más durante la penetración y
cuarto: porque si es multiorgásmica tiene más probabilidades de llegar
en más de una ocasión.
33. Pero esto supone un cambio de
concepción de las relaciones sexuales. Evidentemente, implica que
la mujer pasa a un primer término, deja de ser sujeto pasivo y se
convierte en alguien con derecho al placer.
34. Nadie se lo ha negado. ¿Usted
cree? Los sexólogos dicen que la verdadera revolución sexual se
producirá cuando las mujeres practiquen el sexo cuando y como quieran.
Eso aún está por llegar.
35. Pero la revolución sexual ya se vivió
en los 70, ¿no? Lo que ocurrió fue que las mujeres pasaron de
decir "no" a todo, a decir "sí" a todo. Eso significó más sexo, pero no
mejor. Ahora se trata de mejorarlo. De acabar con esa idea de que hay
una forma "correcta" de hacerlo.
36. La doble moralidad está en
desuso. Canta victoria demasiado pronto. Lloverá mucho antes de
que sea realidad. Y para que suceda, las mujeres han de tenerlo claro.
Muchas veces somos nuestras peores enemigas. Todas deberíamos hacer
examen de conciencia. Me avergüenza escuchar cómo una mujer despedaza a
otra.
37. El principal obstáculo para el placer
femenino es... Sin duda, su mente. Hasta que no asuman que tienen
derecho al placer y valoren como se merece a su clítoris, mal lo tienen.
38. Volvamos a la práctica. Déme más ideas
para mejorar el coito. Olvidarse del orgasmo simultáneo. Si
sucede, fabuloso, pero si no sucede así, ¿vamos a permitir que se nos
agüe la fiesta? Además, si una mujer es multiorgásmica, ¿con cuál de sus
orgasmos ha de coincidir el de su pareja?
39. Siempre se ha dicho que para ellas el
orgasmo no es lo más importante. Pregúnteselo a una mujer que no
los tiene y ya verá lo que le suelta. Es cierto que llegar no debe ser
el objetivo. Cuando todo va encaminado a lograr el orgasmo, se pierde lo
mejor, es decir, gozar de cada cosa que sucede durante el encuentro. De
tener un objetivo, éste ha de ser la satisfacción emocional.
40. ¿Cuál es el fallo que más suelen
cometer los hombres? La prisa. Un ejemplo: el mejor indicador de
que una mujer está excitada no es que esté lubricada sino que sus
genitales estén congestionados, es decir, hinchados. Sería de agradecer
que no intentaran penetrarla si no se cumple esa condición.
41. ¿Y a una mujer qué le aconseja?
Que haga los ejercicios desarrollados por el doctor Kegel para
fortalecer la musculatura pubococcígea; es decir, la que rodea la parte
inferior de la uretra, vagina y recto y que se contrae durante el
orgasmo. Con ello se logrará una mayor sensibilidad vaginal, es decir,
sentirá más, además de un mayor control, con lo que podrá sujetar y
jugar con el pene. ¿Se acuerda la que se armó hace unos años con lo del
famoso carrete?
42. ¿Los hombres pueden hacer esos
ejercicios? Sí. Quienes los hacen dicen haber ganado en
sensibilidad y logrado erecciones más fuertes, orgasmos más intensos y
un mayor control eyaculatorio.
43. Tiene su lógica. Si uno se entrena...
Y tanto. El sexo no es algo espontáneo y natural, sino que se
aprende. Hay que aprender a nuestro favor.
44. ¿Y por qué a ellas les cuesta más
llegar? No es verdad. Cuando una mujer se autosatisface tarda muy
poco, los especialistas han comprobado que más o menos lo mismo que un
hombre. El problema es que en el coito ella no suele lograr la
estimulación adecuada.
45. La masturbación parece ser un tema
tabú entre las mujeres. La Organización Mundial de la Salud la
defiende, con eso ya debería estar todo dicho. Pero, por si acaso,
añadamos que es la mejor forma de conocerse a una misma para luego
explicarle al otro lo que más le va.
46. ¿Incluso teniendo pareja?
Claro. Porque convivamos con alguien no hemos de renunciar a nuestra
individualidad sexual. Además, dos personas no tienen necesariamente las
mismas necesidades sexuales.
47. ¿Se refiere a lo de que uno quiere y
el otro no? Por ejemplo. Cuando pasa eso, lo normal es que uno se
quede con las ganas o que el otro se vea obligado a mantener relaciones
sin desearlo. Si aceptáramos que la masturbación es admisible en pareja,
no existiría el problema, tanto si se hace a solas como si es el otro
quien le estimula.
48. ¿La masturbación mutua es una relación
sexual? Parece cosa de la infancia. ¿Por qué? Ya estamos con la
manía de los juegos preliminares. Sexo es cualquier cosa que los amantes
deseen. Nada es mejor ni peor. Todo vale, siempre que eso sea lo que
quieran quienes comparten sus cuerpos. Además, existen muchas formas de
masturbarse y masturbar al otro.
49. ¿Y el sexo oral? Está en alza.
Existen estudios que apuntan a que el "cunnilingus" se está convirtiendo
en la práctica favorita de muchas mujeres. Y tiene un valor añadido: no
embaraza.
50. ¿Por qué a tantas mujeres les da
reparo hacer una felación? Quizá tenga que ver con el cuidado del
cuerpo. Las mujeres suelen preparar un encuentro: se depilan, se
perfuman... Muchos hombres deberían aprender de ellas.
51. No todos son guarros y aún así, muchas
se niegan. Si es un desconocido, no me extraña. Y si es la
pareja, es verdad que algunas se niegan, básicamente por temor a que él
no se controle. Pero eso se pacta.
52. ¿Qué pasa con el sexo anal?
Tema tabú. Desde pequeños se nos ha enseñado que ésa es la parte
más sucia de nuestro cuerpo. Sin embargo, siempre que ambos lo decidan
libremente y se tomen medidas de precaución -el sexo seguro es
fundamental- es asunto suyo.
53. Pongamos que uno no tiene pareja y le
interesa una chica, antes de llegar a la cama, ¿ha de discutir con ella
cómo va ser la relación sexual? Aunque suene duro, algo de eso
hay. Básicamente, porque es imprescindible practicar el sexo seguro.
Luego, entrados en materia, es mejor preguntar si vamos por el buen
camino, ya que no todas las mujeres son iguales.
54. ¿Dónde deja usted el
romanticismo? Ah, pero ¿los hombres son románticos? La primera
noticia que tengo. Ahora en serio, no le estoy hablando de rellenar un
cuestionario, sino de comunicarse y eso es necesario hacerlo antes,
durante y después del acto.
55. Sin embargo, hablar de sexo resulta
muy difícil. Sí, pero imprescindible para que sea bueno. Las
mujeres que hablan de sexo con su pareja lo practican y disfrutan más.
Lo importante es el tacto. Pensar bien lo que se quiere decir y
expresarlo sin herir ni molestar al otro.
56. Un médico estadounidense ha inventado
un implante electrónico que, colocado en la espina dorsal, causa
orgasmos instantáneos en las mujeres. ¿Qué pasa entonces con el juego,
la excitación, el compartirse...? Eso estará muy bien para
algunos casos graves de anorgasmia. No obstante, utilizar el llamado
"orgasmatrón" por sistema, no gracias.
57. Dicen que el tamaño medio del pene en
erección es de 13, 58 centímetros... Al clítoris le tienen sin
cuidado los centímetros fálicos y, en lo que respecta a la vagina, el
tercio inferior suele ser el más sensible, o sea que... Lo que importa
es la sintonía de la pareja, cómo ellos utilizan su pene y juegan con
nosotras y, por supuesto, nosotras con ellos.
58. ¿Es malo tener fantasías sexuales
cuando se está en pareja? No, es lo habitual. Estas recreaciones
tienen un gran poder de excitación, y siempre que no nos causen
ansiedad, nos desagrade su contenido o nos sintamos fatal por usarlas,
podemos seguir con ellas.
59. ¿Cuáles son las más comunes en las
mujeres? Sexo con su pareja, con otro hombre, probar algo nuevo o
considerado sucio o prohibido, ser forzada...
60. Sorprende que una mujer se excite
imaginándose que la obligan a algo. Estamos hablando de una
fantasía, no de algo que desee que ocurra de verdad. Si imagina que la
fuerza un desconocido, ella no es responsable de sus actos -la está
obligando- y puede permitirse cosas que su educación le prohíbe hacer.
61. ¿Es bueno compartir las fantasías?
Depende. A veces enriquece la vida sexual de la pareja, incluso
la reanima en momentos bajos, pero otras puede provocar disgustos por
celos, malas interpretaciones o porque se crean falsas expectativas.
62. Explíquese. Pongamos que ella
le cuenta a él que se imagina un trío. Ése es el mayor anhelo de él y
como ella le ha contado que fantasea con la idea, él cree que tal vez la
puedan hacer realidad y empieza a presionarla en esa dirección. Ya hemos
dicho que fantasear una escena no significa querer vivirla... El caso es
que ella no quiere. ¿Cómo acabará entonces esta historia?
63. ¿Las mujeres piensan menos en el sexo
que los hombres? Sí y al ser la mente nuestro órgano sexual más
poderoso, no estaría de más erotizarla. Le facilito algunas pistas para
ello: leer literatura erótica; crear nuestro propio material -sea
dibujando o escribiendo, por ejemplo-; compartir historias con amigas;
imaginar situaciones en diferentes momentos del día... Hay muchos juegos
que pueden erotizar la mente.
64. ¿Para el buen sexo, hace falta
amor? Hay mucho enamorado que se lo "monta" fatal y otros que no
se quieren que se entienden de maravilla.
65. Entonces, ¿qué se necesita?
Conocimiento, quererse a uno mismo, curiosidad, ganas de compartirse, de
aprender del otro, morbo..., las dosis las pone usted y según la
ocasión.
66. Un consejo para ligar... No
olvidarse del preservativo. Y si es mujer, llevarlo ella, así sabrá que
es de fiar. ¿Sabe, por ejemplo, que un preservativo guardado mucho
tiempo en la cartera puede estropearse por el roce y el calor?
67. Dígame algo para romper la
rutina. No dar nada por sentado. Rescatar la curiosidad infantil,
proponer, experimentar, retarse a uno mismo y al otro...
68. Y una frase. "El sexo no es
algo que te sucede, sino algo que tú haces suceder". Por lo tanto, si no
te gusta cómo es tu vida sexual, haz algo para que cambie. Infórmate,
aprende qué necesita tu cuerpo y compártelo con tu pareja.
69. Para acabar, ¿qué opina del 69?
Está bien para quien le guste. Si me lo pregunta a mí, prefiero
que me cuiden o cuidar del otro. Sin distracciones.
En los libros "Tu sexo es tuyo", de Silvia de Béjar
(Ed. Planeta), "La senda del éxtasis", de Margo Anand (Ed. Martínez
Roca) y "Anatomía del deseo", de Simon Andreae (Ed.
Planeta).